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LA MASACRE

LA MASACRE
Narrativa de PRINCESA AQUINO AUGSTEN

Recuerdo todo, con la nitidez de lo acontecido hace apenas unas horas. ¿Cómo no recordar cada hecho con la claridad de los testigos impávidos, mudos y silenciosos por el terror y la impunidad? Todo comenzó aquel 2 de enero de 2007. Yo me deleitaba con la lectura de Walt Whitman, "Canto a mí mismo" verso XXXI:

"Creo que la hoja de hierba es tan perfecta
Como la jornada sideral de las estrellas,
Y una hormiga,
Un grano de arena,
Y los huevos del abadejo
Son perfectos también.
El sapo es una obra maestra de Dios.”
Walt Whitman

Estaba cuestionándome la frase dedicada al batracio cuando presencié su primer crimen. Fue Clara quien lo consumó con un único y violento golpe. Y ella cayó allí ¡muerta! Tendida, inerte, ¡yo la vi! También la vio Lucy y agrego:
¡Con esta son tres!
Temblaba; el pánico absorbió mi corazón, que no paraba de golpear y quedé paralizada. Por suerte ellas no se movieron. En silencio procedí a la huida, pero en ese trance me tocó certificar el cuarto crimen.
Esta vez fue Lucy. Luego ambas festejaron con gran alborozo, mientras se recitaban de memoria una a la otra los Artículos del Código Penal a los que recurrirían en caso de necesitarlo...
ART.106. -HOMICIDIO MOTIVADO POR SUPLICA DE LA VICTIMA -decía Clara. -la pena es privativa de libertad hasta tres años, pero podemos conseguir ser absueltas.
-No, la eutanasia solo se aplica en casos de enfermedades terminales, mejor sería el Art. 23 - TRANSTORNO MENTAL-agregaba Lucy.
-Vivita, NO ES REPROCHABLE. Muy buena idea, o el Art. 24 EXCESO POR CONFUSIÓN O TERROR. burlonamente indicaba Clara.
--Vos no te quedas atrás -concluía Lucy-  SERA EXIMIDO DE PENA dice claramente el código.
¡Sentía como todas las fuerzas me abandonaban por el pánico extremo!
Quién no conocía a estas letradas, eran dos connotadas abogadas expertas en Derecho penal, lo manejaban, lo dominaban, lo abusaban. Finalinente conseguí reponer fuerzas y esconderme. Me convencí que lo más prudente de momento era NO dejarme ver, ni descubrir, y así lo hice. Desafortunadamente desde el punto escogido pude seguir visualizando todo.
El miedo me traía a la mente los párrafos de Whitman a los cuales me aferraba para no seguir mirando:

"Y es inútil la violencia o la timidez,
Inútil que las rocas plutónicas
me lancen su fuego
Cuando me acerco,
Inútil que el mastodonte recule y se esconda
bajo el polvo de sus huesos.
Inútil que las cosas se alejen y se alejen
envolviéndose deformas diferentes,
Inútil que el mar se hunda y los grandes monstruos
Se agazapen en el fondo del agua,
Inútil que el águila se albergue en el picacho que
Rejonea a las estrellas,
Inútil que el antílope huya por las veredas
escondidas del bosque... "

Chocó de golpe con la frase que me trae a la certeza de mi realidad.
Esta horrenda realidad. Esparcidos veo algunos de los cuerpos, e imagino y cuento el mío entre ellos.
Pero los días van pasando y de momento sigo a salvo de éstas locas asesinas que están allí, asechando parecen divertirse con sus crímenes. ¿Cuánto tiempo habrá pasado?
Perdí la cuenta pero mi cuerpo ha cambiado, siento una pesada vejez que empieza a apoderarse de mí. Creo que tendrán visitas, lo están disponiendo todo como si así fuese. Si, son Gómez y su esposa Luisa. Por fin algo que las distraerá y las alejará de aquí. Aprovecharé entonces para fugarme.
Lucy los invitó a quedarse a cenar. Hablan alegremente durante el encuentro. ¿Cómo pueden las dos?
-Doctora, este plato es un manjar. ¡Que bien se come en su casa! -le dijo Gómez a Lucy.
Ella agradeció, y la charla siguió. La cena transcurría tranquila hablando de temas intrascendentes aunque de tanto en tanto ambas letradas se dedicaban una mirada cómplice, con una sonrisa sarcástica. Una vez que concluyeron la misma, la pareja se despidió y todos juntos partieron en dirección a la puerta. Yo me dispuse a lo mío sin éxito, por lo que volví a mi escondite. ¡Se han ido!

"¿Han sido los hombres envidiosos
y criminales contigo?
Pues lo siento mucho,
Conmigo han sido siempre bondadosos.
Y yo no soy un registrador de lamentos.
Yo soy una infinidad de cosas ya cumplidas
Y una inmensidad de cosas por cumplir".

Pero de la nada ambas volvieron a reaparecer...
-¡Allí mira! -grita Lucy.
-¡Mátala, no la dejes escapar! -le espeta Clara con mirada obsesionada.
Descubrieron mi escondite, tengo que huir, tengo que salir, volar de aquí.
-Es una mosca horrible, de las verdes. -dice asqueada Lucy.
Mátala te dije, que no se escape. Creo que es la misma que vimos hace días.
¡Toma la palmeta! -Clara, deslizandlo el instrumento en manos de su criminal compañera, a quien yo veía acercarse a mí sin compasión y levantar su brazo cual saludo militar para asentar el golpe.
-Lo único que quiero es matar a todas estas moscas. Fue la última frase que escuché. Luego vino el golpe ¡Puff!
Quedé inconsciente hasta hoy, en que he vuelto a despertar, aquí rodeada de mis iguales, las otras que no tuvieron mi suerte, tan solo para preguntarme......
-¿Por qué nos odian tanto? ¿Por qué Walt, si somos solo un eslabón más de la cadena?

"Los últimos celajes del día se detuvieron
para esperarme,
Lanzan mi figura corporal, con las demás imágenes,
Hacia el mundo de las sombras,
Y me hunden suavemente en el vapor y en el crepúsculo. "

"Huyo como el aire,
Sacudo mis guedejas blancas con el sol fugitivo,
Vierto mi carne en los remolinos
Y lo dejo marchar a la deriva entre leas sombras. "

"Me doy al barro, para crecer en la hierba que amo.
Si me necesitas aun, búscame
bajo las sueles de tus zapatos "
Walt Whitman

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